- Raciones3 pizzas de 28 cm
- Preparación30 min
- Horneado8 min
- Reposo24 h
Ingredientes
- 500 g Harina de trigo panificable
- 325 g Agua — A temperatura ambiente
- 12 g Sal
- 1 g Levadura seca de panadería
- 240 g Tomate triturado — Escurrido si contiene mucha agua
- 300 g Mozzarella — Bien escurrida
- 15 g Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
- Mezcla la harina y el agua hasta que no queden zonas secas. Tapa y deja reposar 20 minutos para que la harina termine de hidratarse.
- Añade la sal y la levadura. Amasa hasta obtener una masa cohesionada; no añadas harina extra salvo que sea imprescindible.
- Deja arrancar la fermentación 45 minutos. Divide en tres porciones de peso parecido y forma bolas tensas sin desgarrar la superficie.
- Refrigera las bolas tapadas. Sácalas entre 90 y 120 minutos antes de hornear y ajusta ese tiempo según volumen y temperatura.
- Precalienta el horno y la superficie de horneado a máxima temperatura durante al menos 45 minutos; la superficie debe estar cargada de calor.
- Abre una bola con las manos, dejando un borde sin aplastar. Cubre con una capa fina de tomate y mozzarella bien escurrida y hornea hasta que base y borde estén dorados.
- Deja reposar la pizza sobre una rejilla durante uno o dos minutos antes de cortarla. Así la cobertura se asienta y puedes observar mejor la textura de la base.
Esta receta es una referencia doméstica de InfoPizzas. Las cantidades y los tiempos son una adaptación editorial: ajústalos a tu harina, tu cocina y tu horno.
Esta receta está pensada como una base de aprendizaje: tres pizzas de 28 cm, una masa de hidratación moderada y una cobertura sencilla para que puedas observar qué ocurre en el horno. La clave no es correr, sino pesar, tapar la masa y dar tiempo a la superficie de horneado para acumular calor.
Antes de empezar
Necesitas una báscula, recipientes con tapa y una pala o tabla fina. Coloca la piedra o el acero dentro del horno antes de encenderlo. Si no tienes ninguna superficie, utiliza una bandeja gruesa invertida y asume que la base puede tardar más en colorear. La superficie debe estar estable y dejar espacio para mover la pizza sin tocar las paredes.
Organiza el tiempo
Mezcla la masa el día anterior, deja que arranque la fermentación, divide en tres bolas y refrigera tapada. Sácalas entre 90 y 120 minutos antes de hornear, ajustando según la temperatura de la cocina y el volumen de las bolas. Si la masa todavía está fría y tensa, espera; si ya está muy hinchada y frágil, acorta el reposo fuera del frigorífico.
Mezcla y divide sin desgasificar
Mezcla harina y agua hasta que no queden zonas secas y deja reposar 20 minutos. Incorpora sal y levadura, amasa hasta que la masa gane cohesión y deja que arranque 45 minutos. Divide en tres porciones de peso parecido y forma bolas tensando la superficie sin desgarrarla. Guarda cada bola en un recipiente ligeramente aceitado y cerrado.
Forma una base fina con un borde vivo
Enharina muy poco la mesa y vuelca una bola con cuidado. Presiona desde el centro hacia fuera, dejando un borde de aproximadamente un dedo sin aplastar. Gira la masa y estírala con las manos; evita usar un rodillo si quieres conservar el gas del borde. Si se encoge, deja reposar cinco o diez minutos y vuelve a intentarlo.
Cubre poco y hornea con decisión
Extiende el tomate en una capa fina y reparte la mozzarella bien escurrida. Una cobertura excesiva aporta agua y alarga la cocción. Transfiere la pizza rápido; si la base permanece demasiado tiempo sobre la pala, puede humedecerse y pegarse. Hornea con el horno al máximo y vigila el color de la base, no solo el del queso. El tiempo exacto depende de tu horno y de la superficie.
Qué hacer entre pizzas
La primera pizza suele tener ventaja porque la superficie está completamente cargada de calor. Deja que piedra o acero se recuperen varios minutos entre piezas y evita abrir el horno sin necesidad. Si la cobertura ya está hecha pero la base sigue pálida, coloca la pizza más cerca del calor inferior en la siguiente prueba o cambia la superficie; si la base se quema antes de que el borde tome color, reduce la agresividad del contacto y acerca la pizza a la resistencia superior al final.
Para seguir ajustando
Si la masa te resulta demasiado pegajosa, lee la guía dehidratación de la masa de pizza. Si quieres entender cómo cambia el resultado con el frigorífico, consulta la guía defermentación en fríoy toma notas de una hornada a la siguiente.
